lunes, 24 de junio de 2013

Los clientes no son solo para el verano

¿Cuántos establecimientos que hayas frecuentado en tus vacaciones eres capaz de recordar o te han dejado esa impronta de “volveré”?

Esta semana, con la llegada del verano, tenía la intención de hablarte sobre todo lo que ello supone para las marcas.

Quería plantear el tema desde el punto de vista de la estacionalización de muchos productos que solo consumimos en estas fechas, porque los fabricantes así lo determinan, no por otra cosa. Sufren de miopía comercial.

Pero mi buen amigo Florent (@florent_santos) en su post La estacionalidad, el verano y las ventas, ya se me ha adelantado. Y para que intentar mejorar algo ya muy bueno de por sí.

Pero, inevitablemente, hay que hablar del verano. Sí, porque lo envuelve todo.

En mi época de estudiante, hace ya algún tiempo, recuerdo la cantidad de expectativas que se generaban entorno a la llegada del verano. ¿Recuerdas?

En aquella época casi todos los planes giraban alrededor de salir con los amigos, conseguir algún trabajo en los bares nocturnos de moda y conocer alguna chica con la cual salir y divertirte en las horas que quedaban libres.

Para ello, durante todo el año íbamos determinando cuales eran los objetivos a alcanzar y las “herramientas” que necesitábamos para lograrlos. Vamos, que hacíamos un plan de marketing en toda regla, donde el producto éramos nosotros.

Y eso es algo de lo que echo en falta en muchos de los negocios (restaurantes, tiendas de moda, bares) que frecuento en estas fechas, tanto en mi ciudad, como cuando salgo fuera de ella.

Llega el verano y parece que nadie les había avisado. ¡Sorpresa!. Y lo que es una gran oportunidad de generar negocio, fidelizar clientes y dejar una huella imborrable en los clientes, se deja pasar una y otra vez.

¿Cuántos establecimientos que hayas frecuentado en tus vacaciones eres capaz de recordar o te han dejado esa impronta de “volveré”?

Los empresarios y negocios de una ciudad son los “responsables” de hacer que los turistas vuelvan una y otra vez, incluso desestacionalizar las ventas, como dice Florent. Podríamos decir que también todos los que vivimos en ella.

Pues las ciudades son lo que los que allí residimos hacemos que sean, ni más ni menos.

Un ejemplo, la ciudad de Sevilla. Hace poco, legó el primer crucero a Sevilla y la ciudad en su totalidad, consciente de la importancia de este hecho, se volcó con todos los turistas que se paseaban por sus calles. Todos, bares y restaurantes, taxistas, conductores de coches de caballo, se aunaron en un esfuerzo común y se pusieron a los pies de los turistas.

Así que llega el verano, y con él, muchas calles, playas, bares y terrazas se llenaran de turistas (que también son personas, que casualidad), y de oportunidades. Porque cada persona que recibamos en nuestro establecimiento, es una oportunidad.

Una oportunidad y un desafío para mostrar nuestras cualidades, nuestras fortalezas, para agasajar, deslumbrar y deleitar a nuestros clientes.

Para establecer lazos y vínculos con ellos, que irán más allá de las pocas horas o días que pasen con nosotros. Porque ellos serán nuestros embajadores cuando lleguen a su residencia habitual y cuenten a sus familiares y amigos las experiencias vividas y nosotros aparezcamos en ellas.

 Y tal vez, cuando tenga unos días libres, quiera compartirlos con nosotros, sin tener que esperar a que llegue el verano nuevamente.

Llega el verano y se abre la veda de oportunidades.


Eso sí, si has trabajado duramente durante el invierno y has trazado tu plan de marketing con todo detalle. Si solo has pensado en él como época para hacer más caja, sin más objetivo que ese, el tiempo te lo dirá.

PD: Perdona que hoy no te haya ofrecido datos, ni links, ni gráficos, como es habitual, pero este post lo he escrito como cliente y desde muy dentro de mí.