miércoles, 10 de julio de 2013

La Ley de la Trivialidad...

Después de varias horas de reunión, fue en el aparcamiento y en dos minutos donde decidimos que haríamos los próximos 6 meses.

Es probable que esto te suene. Si bien podría ser el principio de una novela, bestseller a ser posible, probablemente habrás vivido alguna experiencia similar.

¿Quién no  ha estado en largas y tediosas reuniones, donde pasaban las horas hablando sobre “el sexo de los ángeles”, mientras algunos nos preguntábamos si aclararíamos algo?

Pues de esta situación también tiene la culpa el señor Murphy y sus famosas leyes.

En este caso hablamos de una ley de Murphy poco conocida, la Ley de la Trivialidad.

Según esta ley, dedicaremos mucho más tiempo a las decisiones triviales, como donde ir a comer o qué hacer con la fotocopiadora, que a decisiones tipo donde invertir una cantidad importante de dinero, o una decisión estratégica importante para la empresa.

¿El motivo? En el análisis de las decisiones estratégicas nos plantamos ante un horizonte temporal incierto, lleno de variables, en ocasiones difíciles de predecir. El futuro en ocasiones, no se presenta tan revelador como quisiéramos.

Por otro lado, las decisiones triviales, se ofrecen a un análisis más detallado y minucioso, lo cual da una sensación de control sobre ella, eliminando la desagradable sensación de incertidumbre.

Obviamente, debemos de desafiar a la ley de la trivialidad y dedicar más tiempo a las decisiones de mayor peso o relevancia estratégica para la empresa.

Pero, ¿cuáles son las decisiones estratégicas a las cuales hay que prestar más tiempo, las más estratégicas?

Panjak Ghemawat, (@PanjakGhemawat) profesor de IESE y autor de World 3.0, las decisiones estratégicas son aquellas más irreversibles, las que determinan un mayor compromiso.

Así que sigue el criterio de irreversibilidad. A medida que las decisiones tomadas sean más permanentes, sea menos reversibles, mayor es su importancia estratégica.

Por ejemplo, a nivel particular, la decisión de donde comprarnos una casa, la zona, tipo de vivienda, etc., para nosotros tiene una importancia estratégica muy alta, pues salvo que seas millonario, una vez realizada la inversión, será difícil revertir la decisión.

Si lo piensas, posiblemente, y en proporción, hayas dedicado mucho más tiempo a otro tipo de decisiones a que esta.

Igualmente pasa cuando nos proponemos estudiar un máster o una carrera, de la cual dependerá nuestra vida profesional.

A nivel de empresa, hay muchas decisiones totalmente reversibles, aún con un coste pequeño, frente a otras de mucha mayor importancia de las cuales no podremos dar marcha atrás o supondrá incurrir en altos costes.

En mi caso, actualmente estamos buscando una nueva sede, con todo lo que ello conlleva, y aún  no tengo claro que le estemos dedicando el tiempo que requiere.

Posiblemente una mala elección del local, que no se adecue a nuestras necesidades, nos generará un gran trastorno, y elevado desembolso económico e incurrir en costes hundidos.

Pero si pensamos en una gran empresa y lo que está decidiendo es su internacionalización o/y la ubicación de una nueva planta de producción, una de las decisiones más irreversibles en este sentido, será, no la compra del terreno, si no la ejecución de las instalaciones.


Así que en tus próximas reuniones recuerda, si pasáis media mañana hablando de temas de poca importancia y demorando las decisiones más importantes, Murphy y sus famosas leyes, también “tienen la culpa” de ello.