sábado, 23 de febrero de 2013

Boüret, el nacimiento de una nueva Lovemark


Si alguien me preguntara cuales son los ingredientes del éxito, hay dos palabras que se me vienen rápidamente a la cabeza: Pasión y Empatía.

Pasión por lo que haces y empatía con tus clientes, proveedores y en definitiva, con cualquiera que tenga contacto contigo y con tu empresa.  
Posiblemente la lista debería de ser mucho más larga, pero la tecnología, el diseño, la innovación, etc., no sirven, si tú día a día y tu manera de hacer las cosas no está totalmente impregnada de estas dos.

Y una de mi Lovemarks preferidas es Boüret, que no carece precisamente de ninguna de estas dos señas de identidad.

En el mundo del emprendimiento y de la alta costura, hay dos estrellas que brillan con luz propia. Noela y Vanessa, las dos almas de Boüret


Conociéndolas más en la cercanía, no es de extrañar la evolución que está teniendo su marca, pues su trayectoria profesional ya presagiaba que no pasarían desapercibidas.

Noela Rivera y Vanessa Datorre afines por una complementariedad estética y socias por una pasión pusieron en marcha Boüret en el 2.010.

Se conocieron en una escuela de A Coruña en dónde ambas estudiaron diseño de moda. Cuando terminaron cada una siguió su camino, Noela se marchó a Londres para completar sus estudios en la prestigiosa escuela St. Martins y especializarse en "Diseño de vestuario de cine y teatro".

Vanessa se presentó a varios concursos llegando a ser elegida "Mejor Diseñadora Joven Gallega" del año 2.005 y ganando el Heering Spain en 2.008, además de formarse en el IED realizando un "Máster en Dirección y Gestión de Empresas de Moda". Después Noela trabajó para INDITEX y un estudio de diseño y Vanessa para CH Carolina Herrera y Sfera.

Al cabo del tiempo se volvieron a encontrar y decidieron hacer en realidad el sueño que habían planeado en la escuela, que hoy en día es Boüret.

"Nace precisamente para desmarcarse de las grandes multinacionales y de las producciones en serie, ofreciendo creatividad, diferenciación, calidad y exclusividad”.

En mi opinión, estamos asistiendo al nacimiento de una Lovemark, si no lo es ya (para mí sí que lo es).

Generalmente amamos una marca porque esta forma parte de nuestra vida de una manera u otra. Es parte de nuestra historia, la percibimos como nuestra o compartimos su filosofía.

Boüret representa para cada uno de sus seguidores alguno de estos valores.

Para Kevin Roberts, una Lovemark tiene que tener, misterio, sensualidad e intimidad.

Boüret representa todos ellos. Misterio, porque en poco tiempo ya llevan una buena historia, aparecen en pasarelas como Pontus Veteris (2.011) y en las portadas de varias reconocidas en el mundo de la moda.

Sensualidad, nada más hay que ver sus diseños y tejidos.

Intimidad, la que crean alrededor de la marca y con sus fans, con su enorme empatía y su pasión. 



El mundo de hoy exige a las empresas a desarrollar conexiones y vínculos emocionales con sus clientes para crear y cuidar a sus fans.

Y esto saben hacerlo perfectamente las chicas de Boüret. Su forma de comunicarse a través de las redes sociales, su página web, todo a su alrededor desprende esa imagen de cuanto le importan sus seguidores.

Además de transmitir la pasión que le ponen a cada uno de sus diseños y colecciones.

Vanessa, es quien dirige las redes sociales Y eso se nota. Respira Boüret por los cuatro costados.

Comparten con ellos sus proyectos e ilusiones, incluso les hacen participes de algunas de sus decisiones. Por ejemplo, ¿sabías que ellas son las modelos de sus catálogos, como resultado de una encuesta que realizaron entre sus fans?

No solo sus diseños son preciosos y están a la altura de cualquiera con los que los queráis comparar, si no que mantienen una conexión especial con su público.

Después de cada sesión de fotos, cuelgan su making of, mostrando así un mayor acercamiento de su empresa y de ellas mismas a los fans.

La empresa está impregnada de ellas y así es como quieren que siga. Por ello, su relación con sus fans, da un paso más y estos son los que le buscan distribuidores en sus propias ciudades, porque están enamorados de Boüret.

Ojala algún día también diseñen ropa de hombre.