jueves, 23 de julio de 2015

¿Que buscan los clientes insatisfechos? Parte I

El 92% de los clientes que reclaman solo querían ser tratados con dignidad.

Mucho se habla de que una reclamación es un regalo, el mayor regalo, dicen algunos, y ríos de tinta se ha escrito y se escribirán sobre este tema, pero la realidad, según la National Customer Rage de 2013, (Encuesta Nacional sobre el Enfado del Cliente), es que la satisfacción de los clientes que reclaman es hoy más baja que en 1976, la primera vez que se realizó dicha encuesta.

La intuición posiblemente diría lo contrario, ya que las empresas han invertido estos años millones de euros en tecnología, call center, formación de personal, para poder ofrecer un mejor servicio al cliente.

Así que puede parecer desalentador descubrir que hoy es más difícil generar clientes satisfechos y leales que hace unos años, a pasar de todos los esfuerzos realizados por las empresas en busca de la lealtad de sus clientes.

Tal vez no se esté poniendo el foco exactamente donde se debe, pero no es menos cierto que las expectativas de los clientes han aumentado, posiblemente, exponencialmente, exigiendo mucho más a sus proveedores que hace unos años.

La tecnología, webs, redes sociales, y otros medios de comunicación puestos al servicio del cliente, no están siendo lo suficientemente eficaces para minimizar el impacto del descontento, la insatisfacción y la falta de la conformación de las expectativas generadas por las marcas.

Tal vez, la elevación de las expectativas vengan en gran medida generadas por estas a través de la publicidad “exagerada” de lo que podemos esperar comprando o contratando los productos o servicios que estas ofrecen, pero este tema es merecedor de otro post o varios y no vamos a entrar en este punto, por ahora.

Vamos a centrarnos en mayor medida como gestionar las reclamaciones de una manera óptima, buscando que, como pasaba hace algunos años, el acto de reclamar tenga un efecto positivo sobre el cliente y eleve su lealtad hacia la marca.

Hoy en día, esta situación se ha invertido y si bien, en la década de los 70, el mero hecho de reclamar generaba una lealtad hacia la marca, un 9% más que los que no reclamaban, aunque no se resolviera la reclamación, actualmente una reclamación no resuelta, genera una caída en la fidelización del 12%, una diferencia del 21%.

Así que antes de “desear” que los clientes reclamen, hay que estar seguro que vamos a saber abordar la reclamación y satisfacer al cliente con nuestra respuesta, pues estos entienden que las empresas, hoy más que nunca, disponen de más herramientas y mayor capacidad para atender y resolver sus quejas.

Esto ha generado un mayor nivel de exigencia frente a las respuestas de las macas, como decíamos antes, ha elevado las expectativas.

Pero, ¿Cuál es la respuesta que esperan nuestros clientes de nosotros?

Para la mayoría de los clientes, la insatisfacción es algo más que una cuestión de dinero y esto hay que tenerlo claro.

De la encuesta anteriormente citada, solo el 26% de los encuestados afirmaban que buscaban una compensación económica por el tiempo pedido, molestias y perjuicios.

El 92% de los clientes que reclaman solo querían ser tratados con dignidad, el 76% garantías de que no se volvería a repetir, el 74% una explicación,  el 72%  un agradecimiento, el 63% la oportunidad de contarlo y desahogarse y el 62% una disculpa.

Así que lejos de la idea de muchos CEO´s de que los clientes buscan compensaciones económicas o que con ellas pueden recuperar la lealtad de sus clientes, son las compensaciones no económicas, las emocionales, las que tiene una mayor influencia a la hora de restituir “el honor” perdido.

Porque cuando un cliente reclama, de fondo hay una motivación emocional, por lo cual lo hace. Quiere restituir su honor “mancillado” una explicación y una garantía de que los problemas no volverán a producirse, tener una garantía de que la marca valora la confianza que, en un mundo saturado de marcas, productos y servicios, casi sin diferenciación, aprecia su fidelidad y sabe cuidarlo.

En definitiva, que es “digna” de nuestra confianza y que esta, voluntariamente, no realizará nada que pueda menoscabar la confianza que ha depositado en ella.

No está de más recordar cómo es la Anatomía de una Disculpa, ya que el 62% de los encuestados es lo que esperan de las marcas:
  • -       Declaración de pesar por lo ocurrido.
  • -       Un sincero “lo siento”
  • -       Petición de Perdón.
  • -       Expresión de empatía.
  • -       Ofertas de indemnización
  •   -      Reconocer que las normas sociales fueron violadas o trasgredidas.

Si nunca lo probaste con tus clientes, te puedo garantizar por mi experiencia personal que no suele fallar.

Al fin y al cabo, ellos no desean nada que a ti no te gustaría que te hicieran.

viernes, 19 de junio de 2015

Neurociencia y proceso de compras.

El 90% de la conducta del consumidor tiene su origen en motivaciones no conscientes.

Llevo 2 semanas acompañando a unos amigos a la compra de su nuevo automóvil.

Hemos “paseado” en algún caso es literal, por varios concesionarios Premium de nuestra localidad, (Audi, Mercedes y BMW) y la experiencia ha sido enriquecedora, porque de todo de aprende, sobre todo de lo que no hay que hacer.

A estas alturas, tras varios años de crisis, descenso de ventas, reducción de plantillas en el sector, pensaba que los vendedores tendrían sus garras más afiladas, preparados para no dejar pasar ninguna oportunidad, pero no ha sido así. Lamentablemente.

Podría dar muchos detalles, como por ejemplo que éramos 3 personas y las mesas de los vendedores solo tienen 2 sillas, así que nos las íbamos turnando, como si jugáramos al baile de la silla. En concesionarios Premium…

Que ninguno de los vendedores que nos atendió hizo preguntas de situación, como por ejemplo cuantos miembros eran en la familia, uso del vehículo, ni profundizaron en las motivaciones de la pareja para elegir la marca o modelo en cuestión.

Solo nos daban datos y más datos de los vehículos en cuestión. Ajenos seguramente que la percepción consciente solo puede atender o procesar un máximo de 7 item, dos arriba, dos abajo.

Con lo cual, pronto desconectábamos de tanto ítem. Entre otras, porque parte de esos datos no eran ciertos y yo no usaría algo como “es el más vendido del mercado”.

¿Y si busco algo más exclusivo y no lo sabía? Y menos si no es cierto.

Seguro que también desconocen que, El 85% de la conducta del consumidor tiene su origen en motivaciones no conscientes. Las decisiones son emocionales, aunque luego las justifiquemos racionalmente, porque ser intuitivo no está “bien visto”.

Usamos la consciencia para tomar decisiones simples, pero cuando se trata de tomar decisiones complejas, como la compra de una vivienda o automóvil, es la no consciencia la que entra en juego.

En ningún momento apelaron a las emociones o sentimientos de mis amigos respecto de su marca o modelo en cuestión. Ni siquiera en Mercedes aprovecharon el tema status que supone llevar una estrella en el “morro” del coche, el “te gusta conducir” de BMW o lo que supone tener QUATTRO.

Así que no oímos ninguno de los slogans o promesas de marca que estos fabricantes tanto intentan comunicarnos a través de la publicidad.

Tanto dato y tanto precio, sin tener en cuenta que las estructuras emocionales son las que determinan las decisiones de los clientes, nuestras decisiones.

Entre estas fuerzas no conscientes se encuentran nuestra historia, personalidad, contexto social y características neurofisiológicas, entre otras, ya que lo que cada producto representa en la mente de una persona es el resultado de un proceso individual.

En este sentido, es muy importante el anclaje emocional que tenemos con la marca.

Y este está relacionado con la presencia que las marcas han tenido o tienen en acontecimientos significativos para nosotros. Por ello el marketing experiencial trata de potenciar ese anclaje a la marca a través de la propuesta de vivencias y experiencias.

Aún teniendo una actitud positiva hacia la marca o producto, ello no implica necesariamente que se vaya a adquirir. Era un poco lo que le pasaba a mis amigos. Gustar le gustaban “casi todos”, pero no acababan de decidirse por ninguno.

La diferencia está en que según qué caso se activa una parte del cerebro u otra.

Según Investigación realizada en los Estados Unidos con resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI) en la que se proyectaron imágenes de objetos y productos de consumo, (fuente: The New York Times) cuando una marca provoca una respuesta en la corteza somatosensorial, se puede inferir que no ha provocado una compra instintiva e inmediata. Como decía anteriormente, existe una actitud positiva hacia el producto, pero no se produce la compra.

Es la activación de la corteza media prefrontal la que indica que no estamos en un proceso de deliberación, si no que pasamos a la acción, estamos decididos a comprar.

También hay otros signos corporales, que a un observador entrenado no se le escapan, que indican la atracción o gusto por una marca u otra.


Al final, mis amigos se decidieron instintivamente, sintieron un “no sé que” por un modelo y marca determinado. Intuición decía ella. Y es que la intuición acierta en un 90% de las ocasiones, según estudios recientes de la Universidad de Tel Aviv.

lunes, 8 de junio de 2015

La gestión de la experiencia del cliente: una nueva realidad para las organizaciones.

A lo largo de los años, las transformaciones de los modelos socio-económicos han originado importantes cambios en las organizaciones. Unas veces adaptando sus modelos de gestión, otras cambiando incluso su modelo de negocio.

En el contexto económico-social actual, el cliente se ha vuelto más exigente, la gran oferta que existe en el mercado, que provoca casi la comoditización inmediata de cualquier producto o servicio, unido al acceso inmediato a la información, obliga a las empresas a buscar nuevas formas de diferenciarse y competir entre ellas.

Es en este contexto es donde la gestión de la experiencia del cliente  está adquiriendo cada vez más importancia como estrategia de diferenciación y como respuesta a unos clientes cada vez más exigentes, más críticos, cansados de productos “paquetizados” o estandarizados.

Estamos asistiendo a la creciente tendencia a la “customización”, bolsos, zapatos, ropa de deporte e incluso botellas de cerveza, como la iniciativa de Heineken.

Bernd Schmitt, en su libro Experiential Marketing (1999) decía: “El cliente ya no elige un producto solo por la ecuación del coste/beneficio, sino por la vivencia que ofrece antes y durante su consumo”.

En otras palabras, los consumidores no compran un producto por sí mismo, si no por la experiencia que el servicio les ofrece, antes, durante e incluso después de la compra.

Las tendencias más vanguardistas de gestión empresarial señalan que una buena gestión del cliente es clave para superar con solvencia especialmente situaciones como las actuales, donde parece que se ha ido difuminando el grado de satisfacción de los clientes por el consumo.

Definición de Customer Experience.

Gartner define la experiencia del cliente (CEM) como “la práctica de diseñar y reaccionar a las interacciones del cliente para cumplir o exceder las expectativas del cliente y por lo tanto aumentar la satisfacción del cliente, la lealtad y la promoción”. 

Meter y Schwager (2007) lo definen como “la respuesta subjetiva a cualquier contacto directo (durante el transcurso de la compra) o indirecto (encuentros no planeados e incluso casuales) con una compañía”.

La gestión de la experiencia del cliente incorpora aspectos que van a más allá de los atributos de los productos o servicios en sí mismos y de la calidad, como concepto ligado a estos. Incorpora aspectos sensoriales y emocionales que se generan durante los contactos con la organización,  y que son parte fundamental para comprender y predecir el comportamiento futuro de los consumidores.

Esta estrategia busca crear vínculos emocionales con nuestros clientes, actuales y potenciales, que permiten fijar a las empresas mayores objetivos en precios y márgenes, reduciendo en estos el impacto del primero, y desvinculándonos de las guerras de precios con la competencia, en el segundo.

Y todo ello desde la perspectiva de que España es el segundo país de Europa detrás de Italia que más entra en guerra de precios, sacrificando márgenes por volumen.

Actualmente, el 80% de las empresas que utilizan o implantan estrategias de gestión de experiencia del cliente, lo hacen como estrategia de diferenciación frente a sus competidores. Como una propuesta de valor diferencial.

Y es una estrategia que también se puede adaptar al modelo “low cost”.

Promesa de Marca: El punto de partida.

La gestión de la experiencia del cliente nace en la promesa de marca que se hace desde marketing, a través de las campañas de publicidad y puntos de contacto del cliente con la organización.

La promesa de marca es aquello con lo que la compañía intenta posicionarse y debe ser creíble, comprensible, única, diferenciadora, convincente, admirable y atractiva.
Es algo que tus clientes esperan que hagas, porque es lo que dices que vas a hacer por ellos.

La experiencia del cliente y su evolución están directamente vinculadas a las expectativas que genera dicha promesa y toda la organización debe estar preparada para cumplirla, ya que no hay nada más frustrante y que genere más clientes insatisfechos que las promesas y expectativas incumplidas.

El coste es muy elevado ya que el 35% de la tasas de deserción o abandono de los clientes, se producen precisamente por el incumplimiento continuado y repetitivo de esta promesa por parte de las compañías.

Alrededor de la promesa de marca debe construirse toda la empresa y el cliente deberá de sentirla en todos los puntos de contacto con la organización. Si tenemos varios canales o puntos de venta, deberá estar presente en todos ellos.

División funcional, pero una única visión.

La organización debe entender todo este proceso y diseñar la organización orientada al cliente.

La experiencia del cliente debe ser parte de la estrategia global de la empresa y está integrada en toda la cadena de valor de la compañía.

Todas las personas que integran las organizaciones tienen una incidencia directa sobre la entrega de la experiencia a los clientes (directa o indirecta), pues por muy bien diseñada que este, si los actores principales no son capaces de desempeñar su rol o creer en él, finalmente será un fracaso.

Esto supone cambiar la tradicional visión de división funcional de la empresa, donde cada departamento funciona de manera aislada e independiente, lo cual afecta negativamente a la entrega de la experiencia, y trabajar como un todo aunado esfuerzos y compartiendo una única imagen de nuestros clientes.

Y para ello, las compañías deben de superar uno de los mayores retos a los que se enfrentan hoy en día: Conectar con sus propios empleados.

Para ello hay que promover una cultura de empresa bien clara y definida. Debe conectar directamente con el equipo y servirle de inspiración, evitando el gap que habitualmente se produce entre esta y la realidad de la empresa.

Tenemos que analizar periódicamente es estado en que se encuentra nuestra cultura de empresa a dos niveles: Estratégico y Táctico.

Nivel estratégico:

-    Incorporando la importancia de la gestión de la experiencia del cliente en las definiciones estratégicas de la compañía: misión, visión y valores de la misma.
-      Concretar la relevancia de la experiencia del cliente y alinearla con la estrategia global de la compañía.

Nivel táctico:
-        Contratación, formación y desarrollo profesional.
-     Actualización periódica de la visión de la relación con el cliente. Tiene que ser dinámica y viva.
-       Desarrollar programas de retribución variable basados en los objetivos marcados en la estrategia de relación con el cliente.
-        Medir el ROI existente detrás de la mejora de una experiencia.

La gestión de la experiencia del cliente forma parte ya de la estrategia de muchas empresas en España, y cada vez se suman más a esta nueva manera de entender la relación con los mismos.

Empresas que, después de años de grandes crecimientos, en los que todo se vendía, vuelven a poner el foco en su relación con los clientes, generando vínculos emocionales con estos, incrementando el engagement y prescripción.

Empresas que ya no piensan en tener clientes, si no en tener fans.

jueves, 28 de mayo de 2015

¿Razón o intuición? Escoge lo que conozcas.

Un refrán popular dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Y aunque no soy muy de refranes, pues desde mi perspectiva en muchos casos lo que suelen aconsejar es mantenerse en la zona de confort y no traspasarla, de este podríamos decir que se adelantaba a lo que recientemente se ha descubierto.

Cómo funciona la heurística del reconocimiento, o lo que es lo mismo, elige aquello que conozcas.

Esta semana, casualmente he visto dos películas, Ahora Me Ves y Focus, la última de Will Smith y  donde se explicaba cómo funciona el reconocimiento heurístico, muy a grosso modo, aunque en  la segunda, con algo más de detalle.

En una sociedad, donde cada uno de nosotros recibimos unos 3.000 impactos al día, si 3.000, el recordar una marca, o un nombre cada vez tiene más importancia para la supervivencia de las marcas y sus productos.

Por ello hemos desarrollado la atención selectiva y otros recursos y os recomiendo leer el post de @agusmadariaga, La Atención en el Marketing, donde habla de este tema en profundidad.

 Según la heurística del reconocimiento, si tenemos que elegir entre 2 opciones, siempre escogeremos la que reconozcamos. Es algo así como, “si te suena, elígelo”.

Tomamos mejores decisiones cuando hay menos criterios a tener en cuenta, al igual que pasa a la hora de elegir un producto. Cuando hablamos de más de entre 5 y 7, no solo no hacemos una buena elección, si no que acabamos desistiendo y no elegimos nada.

Esto que hace 10 años parecería una algo irracional es una de las teorías que se están imponiendo cuando se estudia el comportamiento humano.

La heurística se aprovecha de nuestra ignorancia parcial.

Si reconoces un objeto, pero no otro, deduces que el que reconoces es de mayor valor, o tiene un valor superior.

 La heurística del reconocimiento también la usamos cuando compramos productos que conocemos.

Las marcas invierten mucho en anuncios con poca información donde lo relevante es incrementar el reconocimiento de la marca y así ganar la batalla en el lineal y/o frente a sus competidores.

Así que posicionarnos en la mente del consumidor, ya sea consciente o inconscientemente, nos hace ganarle “la mano” a nuestros competidores.

Lo importante es que, debido a la exposición continua de la misma, somos capaces de reconocerla y nuestro cerebro lo identifica como de rango superior respecto a otra  menos o nada vista o conocida, con lo cual, nuestra elección está clara.

Pero el reconocimiento de las marcas, va aún más allá, ya que esta influye en otras percepciones como por ejemplo la del gusto.

Muchos consumidores explican porque prefieren una u otra marca, por ejemplo de cerveza, ahora que estamos en verano. Dan cientos de explicaciones sobre el sabor, textura, amargor, pero la realidad es que en los test a ciegas, suelen ser incapaces de detectar su marca preferida.

En un test que se hizo a unos 300 bebedores de cerveza en América, se les ofreció 5 marcas nacionales. Las puntuaciones más altas las lograron aquellas que los consumidores asignaban como “su marca”, siempre que se viera bien la etiqueta. Cuando no tenía etiqueta, eran incapaces de identificarla.

Las marcas que conocen la importancia de la heurística del reconocimiento, son las que más invierten por tener un “sitio” en nuestro cerebro, para poderlas identificar en el lineal, por ejemplo, ya que por el mero reconocimiento de la misma, la dotamos de una serie de atributos, que en vista de los resultados de los test a ciegas, no está muy claro que por sí mismas las posean.

Obviamente, las marcas deben de tener cierta calidad que las haga reconocibles  y a partir de ahí, la comunicación hace el resto.

Así es como una destreza adaptativa, que nos ayuda a relacionarnos con el entorno en el que vivimos, y economizando a la hora de tomar decisiones, ya que el mero hecho de identificar o reconocer algo en muchos casos, evita una evaluación que en podría ser mortal (imagina que un león corre hacia ti, y te pones a evaluar, siguiendo el método de B. Franklin, cuales son las alternativas), es usada por las marcas para ser la elegida, tener su sitio en nuestras mentes y también en nuestros hogares.

Te propongo un reto: la próxima vez que vayas de compras, mira cuantos productos desconocidos para ti has metido en la cesta… Y de cuantos has dicho “me suena, aunque no se dé que”.


Y es que, hoy más que nunca, donde las marcas compiten duramente por sus espacios y como te decía al principio, estamos sometidos a más de 3000 impactos diarios,  si no te conozco, no existes.

miércoles, 29 de abril de 2015

¿Está creciendo la desconexión entre las marcas y el consumidor?

Persiste la desconexión entre las marcas y los ciudadanos y es ciertamente preocupante, aunque puede suponer fuente de ventajas competitivas para aquellas que sepan aprovechar esta tendencia.

El año pasado, tras escribir un post sobre la evolución de las MDD (marcas de distribución) y su evolución, especialmente en España (puedes leerlo aquí), me pregunté, inequívocamente, sobre la salud de las marcas en general. Era una inferencia obvia.

Así que tras leer y desmenuzar el informe de Meaningful Brands, no me sorprendió excesivamente que el 72% de los encuestados afirmaran que “les sobraba 3 de cada 4 marcas”. Si me pareció preocupante como dato.

El artículo lo titulé ¿Están muriendo las marcas? . Algunas de las personas que lo leyeron me comentaban que era un poco exagerado plantearlo desde esa perspectiva, como “la muerte” de las marcas.

Ha pasado un año desde entonces, y obviamente, aquel artículo no pretendía hacer reflexionar y variar el rumbo de las marcas ni corporaciones, era una reflexión. Pero entendía que, al menos, el estudio de Meaningfull Brands, si tendría mucha mayor repercusión.

Lamentablemente no ha sido así. Como dice un amigo y gran profesional, las marcas cada vez mas padecen miopía crónica.

Ya no solo no son capaces de conectar con sus clientes, si no que ni siquiera toman en consideración estudios como el citado anteriormente.

Posiblemente, muchas de ellas, sigan culpando a la crisis de sus malos resultados, y a la fuga de sus clientes hacia las marcas blancas o de distribuidor, como un efecto imputable a la misma.

Como me decía ayer mismo un ex directivo de una filial de una multinacional: “están tan ciegos en la matriz, que piensan que los malos datos son por la crisis que vivimos y no por problemas graves de gestión”.

Suerte para muchas de estas empresas que estamos en crisis, o saliendo de ella, no se me vaya a enfadar alguno. A ver como arreglan los resultados cuando la economía empiece a crecer decididamente y sus efectos al ciudadano, pase de la macro a la micro.

El estudio de este año indica que persiste la desconexión entre las marcas y los ciudadanos y es ciertamente preocupante, aunque puede suponer fuente de ventajas competitivas para aquellas que sepan aprovecharlo.

Concretamente un 1% más a nivel global, un 73% y 3 puntos más a nivel nacional, alcanzando el 92%.

Al 92% de los españoles no les importaría que las marcas desaparecieran….

¿Cuestión de precio? Ciertamente no lo parece.

Una marca relevante para el consumidor debe aportar 3 beneficios: el del producto/servicio, el personal y el colectivo, siendo este primero el que supone más relevancia, con un 43% del peso total.

Y dentro de este se engloba la promesa de marca, es decir, aquello que dices que haces o harás y te diferencia de tu competidor, además de ser fuente de ventajas competitivas. Casi nada.

Desde mi perspectiva es una cuestión de:
  • No transmitir adecuadamente el valor de la marca.
  •  No comunicar el desarrollo de I+D de las marcas, ya que para el 69% de los consumidores, las MDD son percibidas como más innovadoras.
  •  Incumplir repetidamente la promesa de marca, según Accenture, el 62% de los consumidores han sido víctimas de promesas rotas en múltiples ocasiones.
  • Falta de conexión entre la marca y el consumidor, desconocimiento de la primera sobre el segundo y exceso del segundo sobre la primera.
  • Percepción de las MDD como una opción de compra inteligente (Value for Money).
  • Falta de reflejos y capacidad de adaptación a un entorno especialmente cambiante y dinámico.

Las marcas menos valoradas, como debe ser en cualquier ranking que se precie, financieras, seguros, telecomunicaciones, energía y petroleras. Esto se ve que es a nivel global igual en todo el mundo como se suele decir.

Las más valoradas: Samsung, Google, Nestlé, Bimbo y Sony. Les siguen Microsoft, Nivea, Visa, Ikea e Intel.


Como siempre, la botella se puede ver media llena o media vacía.

Del estudio de Meaningful Brands se desprende que hay amplias aéreas de mejora para las marcas, tanto a nivel de comunicación con sus clientes, bidireccional, multicanal y omnicanal, no muchocanal, de realizar promesas que sean capaces de cumplir y de ofrecer experiencias a sus clientes. Experiencias únicas en su relación con la marca, 360o grados.

Algunas como Chubb Insurance Masterpiece, actualmente símbolo de status en EEUU y con quien el 60% del Forbes 400 tiene al menos una póliza contratada con él, ha sabido aprovechar la debilidad de sus competidores y darle una vuelta al sector de seguros, creando una póliza única, sin letra pequeña.

Ello supone vivir en la creencia de que el cliente debe estar en el centro de nuestra organización. Que es quien hace que las marcas sobrevivan o desaparezcan.

Hoy es, posiblemente más fácil que nunca, tener una comunicación fluida, mejorar las experiencias, deleitar e incluso crear fans de nuestras marcas. El nivel tecnológico en el que estamos ya hasta puede predecir un comportamiento de compra, analizar el movimiento de los ojos, etc.

Solo falta lo más importante, la actitud. Ser proactivo y no reactivo. Acercarse a los clientes con honestidad, franqueza y teniendo la sensibilidad y capacidad para ofrecerle lo que mejor se adecue a sus necesidades o gustos, no lo que deseemos venderle. Porque siempre hay una oportunidad y de nosotros depende que sea la primera o la última.

Una última reflexión.

Si esto le pasa a las marcas “grandes”, como estarán haciendo para sobrevivir las pequeñas, las de tu barrio o el mio.

Esperemos que los datos que arroje el estudio de Meaningfull Brands 2016 sea más optimista que el de este año. En España a las marcas ya les queda poco margen. En un par de años, a este ritmo, será entre el 99% y el 100% de los encuestados quien admita que no necesita las marcas en su día a día.


Y entonces si será demasiado tarde.

Imagenes Meaningful Brands

sábado, 21 de marzo de 2015

Resistencia al NO.

El éxito se mide por como afrontamos la decepción, porque esta siempre llega.

Hace 15 años, una amiga que tenía una empresa de selección me confesaba: “David, en estos años haciendo selección, me he dado cuenta que un buen comercial tiene algo de femenino y algo de infantil”.

Me pareció un apunte interesante y seguimos hablando del tema.

Lo que realmente me quería decir es que los comerciales debían tener una sensibilidad especial para Empatizar con los clientes, y una cierta curiosidad y determinada actitud en general en la vida, que posiblemente en otras profesiones no sea necesario, al menos para ejercer. Ante la vida…. Es una elección personal.

15 años después, liderando equipos de ventas y trabajando como comercial, vendedor, sales manager o como cada uno lo queráis llamar, vendedores somos al fin y al cabo, podría decir que hay alguna cualidad más que determina el éxito o marca la frontera entre unos comerciales  y otros.

Obviamente, tener empatía, saber leer los escenarios, conocer y dominar las técnicas de negociación, saber hacer rutas, conocer bien los productos o servicios que ofrece, entra dentro de lo mínimo que se “despacha” por utilizar el argot.

Pero sin duda alguna, hay dos cualidades que destacan por encima de estas, y que no todos los que se dedican a la venta poseen, y es lo que marca la diferencia entre unos, los buenos, y otros, los que cumplen.

Y no hablo de la ambición, también importante, por supuesto.

Hablo de la capacidad para salir permanentemente de la zona de confort, vivir casi permanentemente fuera de ella, y la resiliencia.

Posiblemente sea una de las profesiones que más exigen estar permanentemente fuera de nuestra zona de confort.

La puerta fría, las prospecciones de clientes nuevos, establecer constantemente nuevos contactos y relaciones con clientes, nos hacen salir de esa comodidad en la que nos movemos con comodidad y a dar  un paso adelante.

Y digo de manera permanente, pues hay muchos profesionales que después de años, se acomodan a su cartera de clientes o a su sector y les atenaza la idea de tocar puertas nuevas, incrementar su círculo de contactos, hacer nuevas relaciones.

Posiblemente estés pensando que conoces a algunos así en tu entorno.

Cuando empezó la crisis en 2007, había muchos acomodados que les fue imposible de salir de su zona de confort, que habían perdido la ambición, la garra…

Si en su día se manejaban bien en esas situaciones, tal vez solo les falte ejercitar de nuevo el músculo, ir al gimnasio, normalmente con un buen entrenador, y habitualmente suelen recuperar esa “garra”.

Si nunca la tuvieron, es más complicado y posiblemente en el proceso de selección nos hemos equivocado.

La resiliencia, como capacidad de afrontar la adversidad, saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal, es sin duda una cualidad que marca la diferencia y que nos acerca cada día más al éxito.

La resistencia al NO.

Hay que tener la capacidad de reinventarse cada día, de entender que cada No que se recibe, nos aproxima más al éxito o al logro, si no os gusta la palabra éxito.

Hace años aprendí de un muy buen profesional intentar no irme a casa después de un mal día de trabajo en la calle (suelen ser muchos y más de los malos que de los buenos). Así que siempre se dejaba una última visita que pensaba que le podían dar ese Sí, o al menos tener buenas sensaciones.

Esto no siempre es posible, depende mucho del sector en el que estés, producto o servicio que vendas, pero es una excelente reflexión como punto de partida.

La idea es poder transformar las situaciones negativas o adversas que vivimos día a día en positivas.

Que estas no nos afecten ni personalmente y nos hagan dudar de nuestras capacidades ni de nosotros mismos.

Y esto, también se aprende y desarrolla con la experiencia, aunque hay que traer una buena dosis de “serie”.

Reinventarse o morir, como decía aquel….

En esta profesión, esta frase está llena de sentido y es casi literal.


O como yo digo, Resistencia al NO.