miércoles, 14 de agosto de 2013

Marketing y Religión

Las historias sobre las marcas, al igual que con las religiones, también tienen una gran importancia, si no que le pregunten por ejemplo a Coca- Cola. Crean vínculos y las hacen “inmortales” o cuando menos atemporales.

Este par de semanas atrás, no he estado muy prolífico en lo que se refiere a producción literaria.

El día a día, el sofocante calor, y la falta de “estímulos” externos que provoquen en mí una pequeña chispa de creatividad, me han tenido alejado más lo previsto de mi buen hábito de "postear" en mi querido blog.

Si bien es cierto, el verano da para mucho, tema hoteles, restaurantes, las campañas de publicidad de cervezas (ya las voy confundiendo, todas son del sur, o del mar, de la playa… echo de menos el anuncio de San Miguel tan internacional, aquel “donde va triunfa” que tenia identidad propia y “hacia patria”).

Pero como imagino, y leo, ya muchos han escrito y seguirán escribiendo sobre ello, ¿que podría aportar yo de nuevo?

Así que recordé un tema sobre el que tenía pendiente escribir. Y será que tanto bautizo y boda a la vista me lo ha traído a la memoria.

En más de una ocasión había oído (y lo sigo haciendo) que las religiones son maquinaría pesada de marketing o de generar ingresos. Hemos llegado al punto de confesiones por teléfono, como en México, o a través de la web, como en Italia, por ejemplo.

Si nos paramos a analizar con detenimiento, aparecen rasgos comunes o pilares sobre los que se fundamentan tanto las religiones más importantes como las marcas de mayor reconocimiento como Apple, Ikea, ECI, etc.

El sentido de pertenencia, objetivos claros y detallados, atractivo sensorial, símbolos, rituales (de los cuales ya hablamos aquí  Rituales y marcas), misterio (también cuando hablamos de Lovemarks ) o grandeza son algunos de los rasgos comunes.

Las historias sobre las marcas, al igual que con las religiones, también tienen una gran importancia, si no que le pregunten por ejemplo a Coca- Cola. Crean vínculos y las hacen “inmortales” o cuando menos atemporales.

En este sentido, el Storytelling cada vez está cobrando más importancia como herramienta para acercar a la marca y lograr mayor empatía con los clientes.

¿Te imaginas al Cristianismo sin la Biblia, o al Islamismo sin el Corán?

Otra de las características comunes es la fuerte sensación de pertenencia a un grupo. Somos de BMW, Harley Davidson, el Real Madrid o los L.A. Lakers. Y ello conlleva identificarse con el resto de los “seguidores”, aunque cada vez se usa más la palabra fans, fanático. Y es lo que están buscando las marcas en un paso más hacia la fidelidad de sus clientes, que sean fanáticos de la marca.

En los deportes es bastante evidente, pero en otro tipo de marcas, cada vez se va haciendo más frecuente. Horas y horas de espera para comprar el nuevo modelo de Apple o las entradas a un concierto.

Desde el punto de vista de marketing sensorial, si me vendaran los ojos, y me dejaran en una iglesia, sería muy difícil no reconocerla. El olor, el sonido, o ausencia de este, incluso la inmensidad del espacio se pueden notar con los ojos cerrados.

Al igual pasa con marcas cono Nokia, quien  no reconoce su sonido, el sonido de los motores de nuestras motos y coches preferidos o el olor característico de centros comerciales y tiendas. Todo nos acerca y vincula más con la marca.

Y lo mismo podríamos decir de como las grandes marcas imitan el sentido de grandeza de muchos templos religiosos, cuya función era hacer sentir al hombre muy pequeño e insignificante ante el poder divino.

Tiendas como la de Apple en New York (si no has estado te la recomiendo), o la tienda insignia de Louis Vuitton en Paris, son algunos ejemplos de ello, de los cuales podíamos seguir con hoteles, barcos, etc… Dar grandeza  a la marca por encima de todo. 

Si hablamos de símbolos, hay quien lleva colgado un osito de cuello, tatuada el nombre de su marca, logotipos que exhibimos públicamente, pulseras, collares, y todo lo que el merchandising moderno es capaz de crear y vender.

Las marcas han aprendido bien el poder de estos, tal y como lo hicieran las religiones antaño.

Alguien ajeno a todo esto, podría llegar a pensar que NIKE, por ejemplo, es una nueva religión, o que miles de fieles peregrinan cada fin de semana a sus nuevos templos (estadios de futbol, de baloncesto…) que el cielo o paraíso es pasear en un 911 y el infierno… Bueno que cada cual elija el suyo.